PROLOGO.
Escribir para este libro no me resulta nada fácil si pienso en la parte técnica, pero cuando pienso en todos los años de dolor que llevó alcanzar estas conclusiones, entonces se agolpan cientos de ideas y miles de palabras.
Cuando Diana Kordon se acercó a nosotras, la mayoría no sabía o no conocía qué era un tratamiento psicológico. Desde la compañera que decía “Yo no estoy loca para tratarme", hasta la que por estar tan angustiada y deprimida aceptaba la primera charla, estaban todos los matices.
No quiero dejar de decir que teníamos madres de psicólogos y psiquiatras desaparecidos que nos explicaban los cambios y mejorías que se podían lograr.
Así, estos seres humanos, llenos de amor, comprensión y solidaridad empezaron a entender a las Madres y a sus familias cuando se hablaba de la desaparición.
Cuando usted empiece a leer este libro quiero que sepa que fue escrito con todo el respeto que siempre sintieron por nosotras; que las Madres convertimos el dolor en lucha, que socializamos la maternidad, pero que muchas de nosotras, si no fuera por la ayuda invalorable y desinteresada de este equipo de profesionales, no, estaríamos en pie trabajando.
Los treinta mil hijos que nos faltan nos marcaron un camino de entrega y solidaridad con el pueblo; nosotras estamos dispuestas a seguirlo. Quiero terminar diciendo que las Madres locas de Plaza de Mayo desparramamos en todo el mundo esta locura de amor por la vida, la justicia y la libertad.
Hebe P. de Bonafini, julio de 1986.