EL MODELO MITOLOGICO COMO RECURSO PARA LA INSCRIPCION HISTORICA SOCIAL

 

Dr. Daniel Kersner

 

 

Argentina es el cuerpo del delito

 

Así reza un graffiti pintado en la Morgue Judicial, en una calle de Buenos Aires.

La creatividad popular da cuenta de aquello que los perimidos códigos de justicia no pudieron-supieron contemplar.

Es entonces necesario el nombre del país para señalar la dimensión del delito, dimensión que por su magnitud también lo califica: genocidio.  Y también, es necesario el nombre del país para dar cuerpo a las víctimas del delito, el toponímico en este caso designa (y asigna) un lugar, un espacio, insoslayablemente vacío el que deja el cuerpo ausente de la víctima.  Por que la víctima literalmente, ha desaparecido.  Y esta desaparición no sólo es física; con frecuencia con el desaparecido desaparecen, también sus bienes ("botín de guerra" en la jerga de los represores), su descendencia es robada y se falsea su identidad; esto es, también son desaparecidos.  No deben quedar testimonios ni testigos que digan de su paso por la tierra.  Como en la célebre novela de Orwell el disidente político es "volatilizado" y el "archivo de la historia" se modifica perversamente, a. fin, de escatimar la realidad a gusto del represor.

No hay víctima, o mejor, nunca la hubo.  Y el crimen no existe. O es perfecto. O casi lo fue.

Porque, como en la célebre novela, el borrón se produce en el "archivo de la historia" y no en la historia misma.  Y la distancia que media entre estos términos es sólo comparable a la distancia existente entro la fotografía y el paisaje.  Retocar aquélla no modifica a éste.

 

 

Aparición con vida

 

Es ésta la consigna identificatoria de Madres de Plaza de Mayo. Identificatoria en un doble sentido: por una parte las identifica como grupo social en el cuál ha quedado registrada, en forma indeleble, esa parte de la historia "borrada del archivo".  Por otra parte es la consigna que les devuelve identidad a sus hijos (aparición con vida es, entre otras cosas, que aparezcan en las mismas condiciones en que se hallaban al momento de ser secuestrados; esto es, que aparezcan iguales a sí mismos, respetados en la totalidad de su identidad).  Consigna que no sólo condena a un gobierno, sino que enjuicia a un sistema social, político y económico. Este, como todo sistema, genera sus prohibiciones (leyes), sus transgresiones (delitos) y sus canciones (penalizaciones).  Dentro del sistema todo está contemplado y de la citada trilogía resulta una homeostasis tendiente a mantenerlo y perpetuarlo.

    ¿Pero qué sucede cuando el delito generado (genocidio) no pudo ser legislado (penalizado) adecuadamente? ¿Qué aplicaciones tiene el hecho de que no haya reparación posible?

"Aparición con vida" es entonces la denuncia de una falla en el sistema.  Falla como límite del mismo, como expresión de una falta de la cual el sistema, estructurado perversamente, renegará.

Agentes de la historia, he aquí el rol definido de Madres de Plaza de Mayo.  Ellas señalan la necesidad de lo renegado tenga una inscripción histórica y social.

 

Los recursos del sistema

 

Más allá del régimen imperante o del gobierno de turno, el sistema para preservarse debe impedir o al menos obstaculizar toda posible inscripción histórico-social de sus fallas o límites, paso previo indispensable para la elaboración de una adecuada respuesta social (entendiendo por tal el conjunto de prácticas colectivas tendientes a resolver de un modo eficaz -síntesis superadoras- las contradicciones actuantes en  un momento dado).  Para esto el sistema apelará a variados mecanismos. Para analizar algunos de ellos apelaremos, como referente teórico, a los dos tiempos del mito que señalara Lévi-Strauss en su Antropología estructural.  Este nos habla de la coexistencia en el mito de un tiempo histórico, cronológico e irremediablemente pasado, y de un tiempo ahistórico, esencia y carácter distintivo del pensamiento mítico, que deviene estructura y posee vigencia permanente.

Nos tomaremos algunas libertades en el uso de estos conceptos.

En el caso del tiempo histórico pondremos especial interés en la plena contextualización de los hechos. Nos importará no sólo su carácter pretérito o su ordenamiento secuencias, sino también y especialmente, su examen situacional, esto es, el estudio de las relaciones de las fuerzas en juego.

En cuanto al tiempo ahistórico plantearemos una salvedad al concepto de Lévi-Strauss.  Dice éste: "La Revolución Francesa es una realidad de otro orden, secuencia de acontecimientos pasados, pero también esquema dotado de eficacia permanente que permite interpretar la estructura social de la Francia actual y los antagonismos que allí se manifiestan y entrever los lineamientos de la evolución futura"'.  A nuestro entender, la vigencia del mito sé corresponde con la vigencia del período histórico que lo engendró o, mejor aun, con la vigencia de a estructura socioeconómica que determinó dicho período histórico.  En la medida en que éste sea superado caducará la eficacia del mito.  En el ejemplo citado por  Lévi-Strauss agregaríamos: la Revolución Francesa significó la caída de la monarquía y el acceso al poder de una nueva clase social, la burguesía.  El valor mitológico de dicha revolución se mantendrá en tanto se mantenga la burguesía en el poder.

 

Ataque al tiempo histórico: Una muestra de descontextualización de los hechos la brinda la anomia a la que son sometidos los actores de los mismos.  Así los desaparecidos pasan a ser NN y los represores se ocultan, ley ad hoc mediante, bajo el rostro de un puñado de chivos expiatorios. Otro ejemplo lo brinda el desdibujamiento del perfil social de las fuerzas en pugna, mediante el cual se logra que la imposición a sangre y fuego de un sistema político-económico rechazado por la mayoría del pueblo y sostenido por una minoría apoyada en su poder económico y de fuego, se transforma en un enfrentamiento entre fuerzas supuestamente equiparables (teoría de "los dos demonios").

El ataque al tiempo histórico lleva, en última instancia al vaciamiento ideológico en la lectura de los hechos.

 

Ataque al tiempo ahistórico: Los reiterados intentos de crear una "ley de punto final" actuarían en el sentido de negar vigencia actual e implicaciones actuales o futuras al drama de los desaparecidos.  Frases tales como "Los argentinos debemos mirar adelante"; "Es un capítulo que hay que cerrar" o "Debemos clausurar el pasado" en boca de funcionarios del actual gobierno también son expresión de este mecanismo.

 

Una frase muy usada por los represores, "Aquí hubo una guerra", combina los dos mecanismos citados.  Por un lado el ataque al tiempo histórico al presentar falacia: la guerra (descontextualización de los hechos); por otro lado lo que sí hubo, represión salvaje y terrorismo de Estado, no es solamente tiempo pasado (ataque al tiempo ahistórico) en tanto sus efectos perduran: los desaparecidos lo son desde el momento en que fueron secuestrados y hasta tanto no aparezcan o la sociedad dé cuenta de ellos sancionando a los responsables de tal situación (sean éstos individuos, instituciones o grupos o clases sociales).

 

 

El modelo mitológico

 

La lucha emprendida por Madres de Plaza de Mayo presenta características asimilables al modelo mitológico descrito por Lévi-Strauss.  Destacaremos la presencia de cuatro elementos que contribuyen a la configuración del mismo: el reconocimiento (o defensa) del tiempo ahistórico y la utilización de rituales.  Por último, y como consecuencia de los anteriores, la eficacia simbólica promovida.

 

Defensa del tiempo histórico: Veamos que nos dicen las Madres en sus silenciosas rondas.  Sus pañuelos blancos antiluto (recordemos las distintas proposiciones del sistema para ecuacionar el término desaparecido terrorista = clandestino (o exiliado), muerto en enfrentamiento) llevan bordados el nombre del desaparecido y la fecha de su desaparición.  Es éste el primer paso elemental para re contextualizar lo descontextualizado.  Para  reconstruir un tiempo (histórico) que ha sido destruido.  Reconstrucción que en muchos casos comenzará por preguntas, por la socialización de éstas y también de la información obtenida.  Así los documentos, testimonios y declaraciones de Madres de plaza de Mayo señalan incansablemente nombres de represores, grado y arma a la que pertenecían o pertenecen, ubicación de los campos de concentración, circunstancia de la desaparición y todo aquello que sirva hará recuperar esa parcela de la historia que se intenta borrar.

 

Defensa del tiempo ahistórico: Pero también hay otro tiempo, el ahistórico, del que Madres de Plaza de Mayo da cuenta.  Ellas dicen de la vigencia del problema, de su eficacia permanente, en tanto devino estructura.

Tiempo no cronológico que es capitalizado en función de la historia y para que ésta no se repita circularmente. Es entonces necesaria la reedición del mito, a fin de lograr a través de éste la inscripción histórica-social de lo renegado.  Es aquí donde cobran importancia los rituales de Madres, entendiendo por rituales las prácticas escenificadoras que reeditan aquello de lo que el mito habla y posibilitan su eficacia simbólica.  El ritual es entonces, instrumento empírico del mito y reedición del mismo. Puesta en escena de aquella otra escena desalojada y silenciada.

Siluetas que revelan la presencia del desaparecido, manos que se le tienden o máscaras que, paradójicamente, desenmascaran la ausencia de un rostro, la vigencia del “drama”. Los argentinos no tuvimos 30.000 desaparecidos.  Los argentinos convivimos con 30.000 desaparecidos.

El modelo mitológico surge aquí como producción ideológica colectiva, abriéndose paso por sobre el discurso de la ideología dominante.  Su vigencia estará determinada por la vigencia de la estructura social y económica del período histórico en que se constituyó.  Durante dicho período operará su eficacia simbólica, su hacer pensable lo impensable.

Dice Lévi-Strauss a propósito de un caso de cura shamánica. "La cura consistiría, pues, en volver pensable una situación dada al comienzo en términos efectivos y hacer aceptables para el espíritu los dolores que el cuerpo rehúsa tolerar.  Para que esto suceda el Shamán desarrollará un complejo ritual.  Es en este lugar donde ubicamos los rituales de Madres de Plaza de Mayo. Ellas, como nuevos shamanes, vuelven pensable lo impensable.  Cabe preguntarnos si vale hacer aceptables (para el espíritu) los dolores (que el cuerpo rehúsa tolerar), y es el mismo Lévi-Strauss quien nos orienta: "Pero la enferma al comprender hace algo más que resignarse: se cura”

Pensar y aceptar no es distinto de asumir, de hacer, se cargo con el espíritu (conciencia ética colectiva) de los dolores del cuerpo (social).  Para la cura es necesario comprender.

Pero la cura es algo más que resignarse.