ABORDAJE CLINICO EN FAMILIARES DE DESAPARECIDOS

 

Licenciada Raquel C. Bozzolo

Doctor Darío M. Lagos

 

Nuestro equipo asiste a toda persona afectada por la represión dictatorial que así lo requiera.  Fundamentalmente vemos a familiares de desaparecidos.  Dicha población ha ido variando de acuerdo con los distintos momentos que atraviesa nuestro país y con el desarrollo que va teniendo el movimiento de Derechos Humanos.

En los primeros años de la resistencia a la dictadura las Madres tendían a mantener resguardados a los familiares más jóvenes y preferían asumir ellas mismas las tareas del movimiento en forma pública.

En los últimos meses de la dictadura comienza a circular en forma más libre la temática de los desaparecidos en los medios de información.  Se van rompiendo ciertas disociaciones  que mantenían a centenares de jóvenes en una situación de enorme sufrimiento, al no poder compartir con sus pares su dolorosa situación de familiares de desaparecidos.  Los recuerdos reprimidos, los fragmentos de identidad escindidos irrumpen, provocando crisis angustiosas a la vez que un gran alivio. Al recuperar la identidad personal se posibilita el enriquecimiento psíquico, pero emerge la angustia original del trauma.

Recordamos una anécdota que quizá refleja esta situación: al poco tiempo de la publicación del artículo "Observaciones sobre los efectos psicopatológicos del silenciamiento social respecto de la existencia de desaparecidos" en una revista cultural de nuestra ciudad, las autoras reciben el llamado telefónico de una persona joven.  Esta solicita una entrevista, luego de plantear una frase altamente significativa: "Yo soy su artículo"

Junto con esta apertura hacia el tema y la movilización popular creciente, se acercan a la Casa de las Madres hermanos y cónyuges de desaparecidos.  Aumentan, además las consultas pidiendo orientación sobre la situación de niños, hijos de personas desaparecidas.

En cuanto a las condiciones materiales en que se desarrolla nuestro trabajo, han ido variando en las distintas etapas del Movimiento.  Durante los años 1977 y 1978, quien es hoy nuestra coordinadora, Diana R. kordon, realizó entrevistas de apoyo, a diferentes madres que lo requerían, en los mismos lugares en que se encontraban para sus reuniones: iglesias, bares, casas particulares.  El objetivo de estas reuniones era planificar nuevas gestiones y actividades colectivas en la búsqueda de sus hijos; la presencia del profesional tenía por objeto colaborar en la tarea política.  Fue en este marco solidario donde se produjeron las primeras consultas psicológicas.

A partir de 1979 Las Madres tienen su primera casa en la calle Uruguay, aumenta la demanda de asistencia al aumentar la masividad del Movimiento y se hace necesario, con el tiempo, el acercamiento de algunos psicoterapeutas que respondan a esa demanda.  Así se va conformando el equipo, y comienzan a realizarse las primeras reuniones de grupo, que los mismos participantes denominan “Grupos de Orientación”.

En la primera casa de la calle Uruguay no disponíamos de un lugar determinado podíamos realizar entrevistas en la sala de espera, en un pasillo o en un cuartito de 2 por 1 donde funcionaba la fotocopiadora. Cualquier rincón con dos sillas se transformaba en un buen consultorio.

Compartíamos el espacio con las Madres que conversaban o redactaban comunicados de prensa.

Cuando las Madres se mudaron a la actual casa de Hipólito Yrigoyen y dispusieron de más espacio, nos asignaron una habitación especial como consultorio. El lugar simbólico que habíamos ganado se convirtió en uno concreto.  La necesidad de tener un lugar con cierta intimidad fue satisfecha.  Nuestro reconocimiento de que la tarea fundamental de las Madres de Plaza de Mayo es su lucha política posibilitó, al compartir el mismo ámbito físico, que se fuera articulando una relación de cuidado y respeto recíprocos, condición que resulta de fundamental importancia para realizar nuestro trabajo.

Hemos fijado el jueves para las entrevistas de admisión ya que es el día de mayor movimiento en la Casa, puesto que por la tarde se realizan las habituales marchas en la Plaza de Mayo.

Desde las primeras consultas quedó marcado un particular "modelo asistencial" fundado esencialmente en el rol que las mismas Madres tenían en la detección y derivación de, los consultantes.

En la actualidad, la mayoría de las personas que solicitan consulta lo hacen a través de algunas Madres que se constituyen en verdaderos "agentes de salud".  Ellas detectan la necesidad de ayuda psicológica resumiéndonos la historia personal y el desencadenante de la crisis actual, además de realizar algunas tareas de secretaría, como por ejemplo dar turnos.

Hemos intentado así acomodar nuestra práctica a las demandas y limitaciones que nos plantea el Movimiento, sin imponer un estilo de trabajo ajeno a la institución.

En los últimos meses se han generado nuevas fuentes de derivación, recibimos consultas espontáneas de familiares y consultas derivadas por profesionales que se desempeñan en otras instituciones de asistencia psicológica.  En ambos casos se deben a la divulgación que empieza a tener esta particular prestación de salud.

En muchas oportunidades la consulta es realizada por una persona que pide ayuda para otro miembro de la familia que se muestra reticente a la acción psicoterapéutica.  En algunas ocasiones hemos trabajado con los consultantes  para ir creando mejores condiciones familiares de elaboración psicológica.

También es muy frecuente la necesidad de un accionar terapéutico, múltiple sobre diferentes miembros de una familia en distintas etapas. Así por ejemplo una madre puede consultar por sus nietos, hijos del desaparecido; luego por otros hijos, que tienen a su cargo la crianza de aquéllos. Puede ser necesario realizar entrevistas psicológicas familiares, incluyendo a ambas abuelas, hermanos de crianza, padres sustitutos, etcétera.  Si el caso lo requiere incluimos en las reuniones a maestras o médicos clínicos.

La demanda es sostenida.  Más aun: está creciendo; e incide en este crecimiento una situación política de indefinición por parte del Gobierno y de falta de resolución a nivel de la Justicia.  Todo esto en un clima de mayor libertad que permite hablar de lo que ha ocurrido.  En las acciones psicoterapéuticas partimos de la base de que la "situación límite" por la que han atravesado, estas personas produce transformaciones profundas en su vida y su aparato psíquico.  Luego de lo ocurrido nada volverá a ser igual.

En el proceso terapéutico trabajamos las articulaciones entre la historia individual y la situación de emergencia vivida.

A lo largo de estos años hemos podido observar diferentes impactos del suceso traumático en la estructura preexistente.  A través de un trabajo intensivo sobre las articulaciones del suceso traumático y su estructura previa fue posible una reestructuración personal más profunda, aun en personas que habían realizado tratamientos psicoterapéuticos prolongados.  Abordamos también las identificaciones producidas durante la etapa posterior.

Nos ha resultado de mucha utilidad la lectura de textos de Bruno Bettelheim, quien como es sabido estuvo prisionero en un campo de concentración nazi durante, la Segunda Guerra Mundial. Bettelheim describe las graves lesiones que produce esta situación límite en el aparato psíquico y la imprescindible necesidad de implementar defensas psicológicas ante la posibilidad de ver avasallada la integridad psíquica caer en la locura.

 

Acerca de la implicación de los terapeutas

 

Como hemos planteado anteriormente, si el conjunto de la sociedad se vio afectado por la situación, nosotros terapeutas, no fuimos ajenos a ello.

El compartir los mismos objetivos forma parte de la alianza terapéutica. Para las personas afectadas representamos alguien leal o confiable y esto adquiere un gran valor frente al aislamiento y a veces el rechazo que han encontrado en la sociedad.

Una paciente tratada en el equipo tuvo un diálogo altamente, significativo con un conocido periodista.  Este le planteaba lo importante que era       que los damnificados directos denunciaran su situación, diciéndole: “Ustedes, los que tienen desaparecidos...” a lo que esta paciente contestó: “¿Ve?” Este es un problema, porque usted dice ustedes, los que tienen desaparecidos, y yo sé que hay profesionales y hay otra gente que no cree que sean nuestros desaparecidos, sino que los sienten como propios, porque piensan que los desaparecidos son de todos".

Nuestra particular inclusión en la tarea asistencial replantea el difícil problema de la neutralidad del terapeuta.

Nos interesa puntualizar dos cuestiones fundamentales:

1) El simple y fundante hecho de trabajar para las Madres, de realizar nuestra asistencia en la Casa de las Madres, nos lleva a tener zonas de compromiso conjunto con nuestros asistidos, que a veces se refleja, no sólo en ideas sino en actos.  Creemos que, cuando se explicita esta cuestión y forma parte de lo analizado, la superposición de vínculos en la mayoría de los casos no dificulta sino que suma, es decir, potencializa nuestro accionar, terapéutico.

En este particular sentido hemos elegido no ser neutrales, y  considerarnos fundamental para nuestra tarea que esta toma de posición no quede ambigua.

2) Sin embargo creemos necesario mantener la neutralidad terapéutica imprescindible para el libre desarrollo del proceso personal.  Dentro de lo que es posible en cualquier situación terapéutica, no manipulamos, no indicamos o sugerimos actitudes políticas o personales; no somos sus dirigentes políticos ni sus asesores, somos terapeutas. Esto permite que el proceso personal frente a la pérdida sufrida, y la reestructuración que en cada sujeto produce sea realmente un producto único y privado. Así como la situación límite no genera en todos la misma respuesta, nuestra asistencia psicológica tampoco la genera.

Partimos de la concepción teórica de que no hay relación humana ajena a las situaciones de poder propias de cada estructura social.

Nuestro equipo está constituido por terapeutas con formación psicoanalítico con experiencia en los ámbitos institucional y comunitario, lo cual nos permite trabajar en una situación poco habitual; igualmente nuestra particular inserción en una institución con fines políticos nos ha hecho y nos hace replantear a menudo nuestro bagaje teórico-técnico.

 

Acerca del encuadre

 

Dentro de la diversidad de situaciones por las que atravesamos hay, algunas constantes en el encuadre terapéutico que nos interesa comentar.

Las sesiones se realizan siempre cara a cara, pues considerarnos que es la técnica apropiada para un trabajo de esclarecimiento que profundice en los efectos de la propia situación traumática.  Se rompe así, en el mismo setting terapéutico, con la ambigüedad que ha resultado lesionante.

Otro aspecto que caracteriza nuestra relación de trabajo es la falta de remuneración económica.  Esta última característica fue una elección  realizada desde una posición ideológica compartida con las Madres.  Así como ellas trabajan en distintas tareas en forma honoraria, dando, cada una el tiempo que puede, coincidimos con esta posición trabajando solidariamente con ellas.

Somos conscientes, de las diversas dificultades que esto genera.  En el campo exclusivamente práctico, una  primera dificultad es la cuestión del tiempo disponible, ya que cada uno de nosotros tiene múltiples ocupaciones profesionales.  Como todos vivimos de nuestro trabajo sólo podemos dar un número limitado de horas semanales.  Al aumentar la demanda hemos necesitado ampliar el equipo profesional para satisfacer un mayor número de consultas.  Así intentamos resolver las contradicciones que se nos generan, a la vez que impulsamos el desarrollo de nuevas posibilidades solidarias incorporando más profesionales a la tarea.

Para terminar queremos señalar que la mejor retribución que hemos obtenido junto a las Madres de Plaza de Mayo y a todos nuestros pacientes es aprender a defender nuestra integridad de las atrocidades del terror fascista por el que todos hemos atravesado en diversa medida.

 

Para nosotros ha sido y es un privilegio poder hacer el camino con las Madres, lo que nos ha enseñado no sólo acerca de las posibilidades del género humano sino, que también nos ha abierto cuestionamientos teóricos en los que seguimos indagando.

Nos ha animado en esta tarea la concepción de la ciencia que Brecht pone en boca de Galileo Galilei: "Que la ciencia, producto de los hombres, sirva para aliviar los padecimientos de los hombres".

Octubre de 1984

 

Bibliografía

 

Kordon, Diana R. y Edelman, Lucila I., "Observaciones sobre los efectos psicopatológicos del silenciamiento social respecto de la existencia de desaparecidos", pág. 25 de este volumen.

 

Castel, Robert, El psicoanalismo.  El orden psicoanalítico y el poder, Siglo XXI, Mexico, 1980.

Bettelheim,, Bruno El corazón bien informado Fondo de Cultura Económica, México, 1973.

Bettelheim, Bruno, Sobrevivir, Critica, Barcelona, 1983.

Kordon, Diana R., Edelman, Lucila I., y Lagos, Darío M., "Acerca de la experiencia de los Grupos de Orientación con familiares de desaparecidos", pág. 41 de este volumen.

Bleichmar, Hugo, "El narcisismo", Nueva Visión, Buenos Aires, 1983.

Dio de Bleichmar, Emilce, "Temores y fobias", Acta (Fondo para la Salud Mental), Buenos Aires, 1981