INTRODUCCIÓN

 

 

Este libro es producto de una experiencia compartida con las Madres de Plaza de Mayo. A lo largo de la misma elaboramos ideas acerca de la incidencia psicológica de la represión, ideas que durante un prolongado período fueron producidas en condiciones adversas.

En momentos en que la norma de silencio sobre la existencia y destino de lo desaparecidos impuesta por la dictadura abarcaba también nuestro medio profesional, escribimos el primer artículo de este libro.

Con él intentábamos, por nuestra parte, quebrar el fenómeno de la renegación social; había que hablar de aquello que estaba silenciado. No fue sencillo encontrar en ese momento quién lo publicara.

Nos acercamos a las Madres a partir de nuestra necesidad de ser solidarios y de participar en alguna forma de resistencia a la dictadura, y no desde el rol profesional. El aporte técnico fue surgiendo con el tiempo.

Caminando junto a ellas las fuimos conociendo; supimos de su capacidad de transformar el dolor en espíritu de lucha; la vulnerabilidad, en fortaleza; la herida personal y privada, en acción social compartida. Nos interrogábamos acerca de cómo explicarnos su preservación personal, habiendo sido afectadas por una situación traumática intensa. Escribimos así nuevos artículos en los que tratamos de comprender estos fenómenos. En este proceso se fue constituyendo como tal nuestro equipo de asistencia psicológica, de cuyo quehacer clínico damos cuenta aquí. Con el tiempo hemos avanzado en la elaboración conceptual, en precisar nuestro abordaje asistencial y los instrumentos teóricos que subyacen en él.

Algunos de los artículos de este libro tienen un valor testimonial, ya que las ideas que en ellos se exponen hoy son parte del acervo colectivo. Sin embargo, hemos decidido publicarlos tal como fueron escritos en su momento, en tanto constituyen un elemento importante del necesario balance histórico del procesamiento de las ideas y de la relación entre la práctica concreta y la producción de las mismas. Lo entendemos también necesario como un aporte a la memoria histórica de nuestra sociedad.

Consideramos el problema de los desaparecidos como una cuestión que afecta al cuerpo social de la nación y que no atañe solamente a los familiares. Es un ciclo aún abierto, con efectos duraderos y a largo plazo. Su resolución definitiva está unida a lo que haga el conjunto del pueblo, y del modo como se produzca depende en gran medida el curso futuro de la historia argentina.

Muchos proponen olvidar el pasado como una forma de pacificar y reconstruir la nación. Esta propuesta de olvido de hoy en la continuidad del silencio de ayer. La impunidad es generadora de nuevos efectos a largo plazo, entre ellos, la posibilidad de que se repitan secuestros y desapariciones.

El llamado contexto social constituye para nosotros un factor interno en el desarrollo de la conflictiva psíquica. En consecuencia está directamente asociado a nuestra postura y a nuestra implicación como terapeutas.

Entendemos sustancial para todos aquellos que actuamos en el campo de la salud mental, trabajar e investigar sobre los efectos psicológicos de los grandes problemas que afectan a nuestra sociedad, en tanto tenemos una concepción del conocimiento como labor transformadora de la realidad.

Sentimos la necesidad de expresar nuestro agradecimiento:

En primer lugar a las Madres de Plaza de Mayo, por todo lo que hemos aprendido junto a ellas; por habernos ayudado con su actitud, en tiempos de terror fascista, a preservar nuestra confianza en la capacidad de reparación de la condición humana; por su voluntad de lucha inclaudicable.

A quienes supieron comprender desde el inicio la profunda significación, para nuestra Argentina agraviada y humillada, de la práctica social que desarrollaban las Madres: el valor histórico de sus primeras caminatas y gestiones, del pañuelo blanco, de la ronda de los jueves, omnipotente, y que era posible golpearla y debilitarla.

A los colegas que desde diferentes ópticas nos alentaron a continuar nuestra tarea en el momento en que el silenciamiento social de la represión era mayor.

Expresamos también nuestro reconocimiento a los colegas del Centro para Rehabilitación de Víctimas de Copenhague, en particular a la doctora Inge Genefke, de quienes siempre recibimos aliento y solidaridad, y que en momentos de enorme aislamiento internacional nos ayudaron a difundir nuestras ideas.

 

Doctora Diana R. Kordon – Julio de 1986