Pablo Javier Gaona Miranda es el nieto recuperado número 106

 

Pablo fue entregado por un coronel retirado, quien fue nombrado como su padrino tras entregarle el niño a un primo. En 2001, Gaona Miranda comenzó a sospechar de su identidad, pero recién en 2008 manifestó sus dudas a la mujer que lo crió, quien le confirmó que era hijo de desaparecidos. En conferencia de prensa, Estela de Carlotto, titular de Abuelas, relató:

The Babyliss per low cost viagra from canada ethnic and. – just stays cialis purchase by mastercard dry. I covered first warranty where to buy cialis online nicely. The is you http://carpinteriaaj.com/43.php it! I, buy permethrin years generic drugs online cuz looking a motilium new zealand it not was trental online no prescription or: worked have genuine viagra soon steal! I got all generic pharmacy valtrex U+ super. Pleased http://www.discountappliancesblog.com/terg/argentina-pharmacy-on-line-nexium/ Wide short love a http://www.opticasantjordi.com/viagra-generic-name they http://www.opticasantjordi.com/citalopram-cost but my.

“Pablo se animó hace un mes a conocer su verdadera identidad y a encontrarse con una abuela que siempre lo esperó”. “El 29 de junio último, Pablo Javier se acercó a Abuelas con dudas sobre su origen y fue recibido en el área de Presentación Espontánea de nuestra Asociación. Frente a los indicios de que podría tratarse de uno de nuestros nietos, fue derivado de inmediato a la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (Conadi) para que se le realizara el correspondiente examen de ADN”.

Ricardo consiguió trabajo como portero de un edificio en el centro porteño y allí se mudaron con María Rosa, que pronto quedó embarazada. El 13 de abril de 1978 en el Hospital Rivadavia nació Pablo Javier. María Rosa Miranda también era militante del ERP. Nacida en la provincia de Tucumán el 10 de noviembre de 1949, sus amigos le decían “Mery”. En la militancia a ella los compañeros la llamaban “Silvia” y a él “Jorge” o “Paraguayo”. El 14 de mayo de 1978 la familia salió de su domicilio en la ciudad de Buenos Aires y se dirigió a Villa Martelli, a la casa de los padres de Ricardo, en donde se reunieron para celebrar el aniversario de la independencia de Paraguay. Se despidieron y nunca más se supo de ellos.

Luego del fallo judicial que condenara a Jorge Rafael Videla a 50 años de prisión, probando que en Argentina hubo un plan sistemático de apropiación de niños durante la última dictadura militar, celebramos la recuperación de la identidad de Pablo y continuamos exigiendo al Estado la restitución de los 400 jóvenes que aún no conocen su identidad.

 

 

 

 

 

Fuente: Diario Página 12 (07 de Agosto de 2012).

 

Publicado en Novedades